el Plan Pastoral 2007-2012
los primeros cinco años
Febrero del 2007
Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo:
Lo primero que recuerdo cuando llegué a Anchorage en el año 2000, es que la Arquidiócesis era un lugar que celebraba una fe dinámica que llegaba desde nuestra comunidad de Anchorage hasta las islas Aleutianas. Esa base fue edificada por dedicados sacerdotes y religiosos con el apoyo generoso de líderes fieles. Al paso de los años esa fe y esas comunidades habían crecido y madurado y parecía que el Espíritu las había guiado hasta un punto en el cual estaban listas para asumir sus propias responsabilidades. En otras palabras, esta Arquidiócesis misionera estaba creciendo a un nivel de madurez que permitía comenzar un plan para el futuro.
Un año antes del comienzo de la celebración del 40 aniversario de la Arquidiócesis, convoqué a líderes de las comunidades, a mi equipo de trabajo y con la ayuda de consultores comenzamos un proceso de discernimiento en el cual fuimos guiados por el Espíritu de Dios como iglesia local. Mi intención era la de desarrollar un plan pastoral que nos orientara y dirigiera hacia el futuro. Invité al Hermano Loughlan Sofield, S.T. para que nos asistiera en esa primera etapa de reflexión comunal.
El proceso comenzó lentamente, desde el titubeo y la inquietud de lo que ésto se trataba hasta el proceso de colaboración además de una participación entusiasta y activa desarrollada en el grupo de líderes. Mi esperanza era que cualquier idea que surgiera del discernimiento, ese mismo sentido de propiedad permanecería dentro del grupo. A través del grupo de consultores, The Reid Group, comenzamos a examinar nuestros valores, nuestros sueños y después nuestras metas para la Arquidiócesis. Trabajando metódicamente para establecer nuestro Plan Pastoral, surgió la declaración de la misión y la visión seguida por las metas y objetivos que nos habrían de guiar en años venideros. Después de una gran consulta, estamos presentando los resultados de ese trabajo a toda la Arquidiócesis. Este Plan Pastoral pertenece a todos porque estamos realizando más y más nuestra unidad en Cristo como iglesia local. Este trabajo, desarrollado con mucha esperanza por la dirección del Espíritu Santo, es el proyecto que guiará nuestra jornada de los 40 a los 50 años de la fundación de la Arquidiócesis.
En respuesta al llamado de Jesús al discipulado, echo un reto para todos y cada uno de nosotros, como individuos, como parroquias, como agencias, como el Centro Pastoral, para revisar lo que debemos hacer para implementar las metas y objetivos de nuestro Plan Pastoral. Las estrategias de cómo alcanzar estas metas y objetivos serán aplicadas de modos diferentes, individualmente, en familias, en parroquias y a través de la Arquidiócesis. Juntos viviremos la visión en donde los sueños se transforman realidad. Creo que este proceso será excitante y vibrante para la Arquidiócesis como la comunidad evangelizadora de los discípulos de Cristo.
Encomiendo nuestros esfuerzos a María, Madre de la Iglesia y pedimos su intercesión durante la implementación de este plan, para que podamos proclamar a la gente de esta gran tierra que Jesucristo es el Señor.
Sinceramente suyo, en Cristo y Maria,
Reverendísimo Rogelio L. Schwietz, O.M.I., D.D.
Arzobispo de Anchorage


